Casa IV
Mesura



Casa IV
Mesura


En Elche, se nos encargó la ampliación de una casa construida en los ochenta. Necesitábamos crear más espacio comunitario (interior y exterior) al mismo tiempo que aumentábamos el espacio privado (añadiendo un dormitorio), ya que los niños de la casa crecían y las reuniones familiares eran cada vez más grandes. Lo que al principio se planteó como una simple ampliación, acabó convirtiéndose en algo totalmente diferente. CASA IV es una reinterpretación de la tradición constructiva de Elche, una ampliación que celebra la interacción social exterior como parte esencial del carácter mediterráneo, al tiempo que reestructura una gran extensión de terreno en total armonía con su contexto.

La base conceptual de este proyecto se basa en la observación y la comprensión de su entorno. Tuvimos en cuenta el clima (cálido y húmedo), las necesidades de los propietarios y las tradiciones constructivas de la zona. La mayoría de casas en las afueras de Elche, construidas durante los años setenta y ochenta, tienen un aspecto muy similar entre sí. Lo característico de estas construcciones es la presencia de un porche tradicional, una especie de terraza cubierta que actúa como principal zona común exterior. El interior de la casa responde a un modo de habitar caduco: pasillos inútiles, ventilación deficiente, espacios comunes completamente cerrados al exterior. Esta tipología de casa es totalmente coherente con la tradición constructiva del lugar, pero ignora su contexto por completo.

En este sentido, esta casa en concreto no era ninguna excepción. Situada en los campos de Matola, fue construida en medio de un gran terreno, con una piscina a un lado y una zona de tenis al otro. El espacio exterior circundante no respondía a ningún orden jerárquico o visual, por lo que su ampliación fue una oportunidad perfecta para crear una nueva zona común central que ordenase el espacio.

Tal y como demostró muchas veces Mies van der Rohe, los espacios cúbicos cerrados no son necesarios para crear una zona común. Si usamos paredes independientes para definir espacios, podemos abrir la caja tradicional de la casa y expandirla hacia el paisaje. Haciendo esto, entrelazamos el interior con el exterior y generamos una división más ambigua, más poética y menos compartimentada. Con cuatro simples muros fuimos capaces de cumplir con todo lo que nos habían pedido: crear un dormitorio privado, un porche que actúa como entrada a la casa, al jardín y a la piscina, dejando la pista de tenis justo a nuestra espalda.

Para crear sensación de movimiento y ligereza en el espacio, agregamos un techo abovedado con amplias ondulaciones. La abertura resultante entre la pared de ladrillo y el techo abovedado sirve como sistema de ventilación natural, al mismo tiempo que permite la entrada de luz proyectándola a través del porche y los dormitorios*. Las bóvedas se apoyan sobre muros construidos con unos ladrillos especiales que hicimos con ceramistas locales. Realizamos un estudio sobre las composiciones de este material modesto y tradicional, para crear un ladrillo plano hecho a medida que se coloca siguiendo el método flamenco de mampostería, donde los ladrillos se sitúan en líneas de cuatro y los bordes nunca se tocan. El material y la estructura de CASA IV contrasta con la original sin eclipsarla.

CASA IV es un pabellón para invitados que funciona, un elemento modesto en la premisa pero determinante en su realización. Esta ampliación actúa como telón de fondo de la casa original, creando una zona común a la sombra, mejor estructurada y sin problemas de espacio para que las reuniones familiares continúen llenándolo de historias.


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